Después de todo lo vivido, cuando se acercaban las Navidades pasadas recuerdo que una de las preocupaciones que tenía era si podría celebrarla en casa. Solo pensar que no me podía dividir y que podía estar separada de alguno de mis dos hijos me aterraba. Pero no, pude celebrar la Navidad 🎄 rodeada de mis niños y mi familia.
Este año nos han vuelto a tocar controles para estas fechas, y por suerte los resultados han llegado ya. Todo positivo, todo ha ido la mar de bien, bueno, en realidad mejor que bien, nos han dado la gran noticia de que a Julen le quitarán el port-a-cach y si lo hacen es porque saben que es muy difícil una recaída.
Al escuchar las palabras del Dr. , Julen no ha podido evitar expresar su emoción y un gran: “POR FIN” con los brazos en el aire y una gran sonrisa le han invadido.
Y ahora ya, de vuelta a casa, y con ello de la rutina, pero para mi hoy es un día especial. He salido del hospital pisando bien fuerte y con una gran sonrisa, porque la vida ha decidido darle la oportunidad de vivir, y ese es el mayor de los regalos. Pelos de punta y ganas de comerme el mundo son las dos emociones más fuertes que he sentido. ¡Qué gran patada! ¡Qué gran lección!
Toca esperar a recibir una nueva llamada, pero al ver el número no será por controles, será por algo muy esperado, y esta vez entraremos en quirófano de otra manera, porque poner el port-a-cach es el inicio pero quitarlo es el esperado y ansiado FIN!
Esta historia tiene un héroe y un valiente, pero en realidad tengo dos. Mi hija Leire, ha sido una campeona de los pies a la cabeza, con solo 6 años se ha metido de lleno en un huracán que nos ha zarandeado de manera muy brusca, y si los adultos hemos sido incapaces de adaptarnos con facilidad imagínate tú. No ha sido fácil, se que no lo has pasado bien, se que podría haberlo hecho mejor, pero no supe hacerlo de otra manera. Pero hoy es un día mágico, zanjaremos esta etapa en breve, nos habremos hecho más fuertes, y seremos personas especiales. Al irnos a dormir hemos leído el cuento del corazón, ese que habla del agradecimiento, y es que hoy tenemos mucho que agradecer a la vida.
Esta historia tiene un héroe y un valiente, pero en realidad tengo dos. Mi hija Leire, ha sido una campeona de los pies a la cabeza, con solo 6 años se ha metido de lleno en un huracán que nos ha zarandeado de manera muy brusca, y si los adultos hemos sido incapaces de adaptarnos con facilidad imagínate tú. No ha sido fácil, se que no lo has pasado bien, se que podría haberlo hecho mejor, pero no supe hacerlo de otra manera. Pero hoy es un día mágico, zanjaremos esta etapa en breve, nos habremos hecho más fuertes, y seremos personas especiales. Al irnos a dormir hemos leído el cuento del corazón, ese que habla del agradecimiento, y es que hoy tenemos mucho que agradecer a la vida.
La verdad que estos días he estado bastante tranquila, he sobrellevado muy bien todo el tema de la espera de los resultados, también con la mudanza he tenido la cabeza muy ocupada y no he pensado mucho. Pero hoy, al llegar, los nervios me han vuelto a invadir, tenia miedo a volver a meternos de lleno en la tormenta, me daba miedo que de nuevo sacudiera nuestras vidas. Pero no, parece que la tormenta marchó, que salió el sol y llegó la calma y estoy segura que será para siempre, vendrás tormentas nuevas, la vida es así, una pequeña montaña rusa, pero se que al menos sobre este tema no irá escrito. Quien sabe lo que nos depara, eso si, mientras tanto, nos dedicaremos a vivir los días de calma con la mayor ilusión posible.
¡Y gracias ! ¡Gracias a la vida por este maravilloso regalo que nos has brindado!