¿Cuántas veces habrás escuchado esta terrible frase?
¿Cuántas veces habrás hecho algo sin realmente querer tan solo para que no se “mal” acostumbre? ¿Cuántas veces te habrás sentido mala madre por dejar llorar a tu hijo para que no se “mal”acostumbre?
Y dime...
¿Cuántas veces has escuchado la frase... si haces esto se va a “mal” acostumbrar... no hagas esto otro o lo de más allá...
A mi personalmente me pone bastante nerviosa cuando lo escucho...! De hecho, me he tenido que morder la lengua en varias ocasiones para no tener que soltar una fresca al aire.
¿Y sabéis porqué me pone tan nerviosa? Por qué decimos las cosas sin pensar, porque tendemos a demoniciar a los niños. A no tener en cuenta sus propias necesidades básicas. Tan solo pensamos de manera egoísta, en el bienestar del adulto, y muchas veces nos damos cuenta que incluso actuando así, el adulto acaba perdiendo.
Quiero hacer mención a una de las que menos soporto, y quizá sea porque se suele juzgar a familias en las que los bebés son recién nacidos. ¡ NO LO COJAS TANTO EN BRAZOS!, primero de todo, deberíamos echar la mirada atrás, más allá de 1000 años para darnos cuenta de donde viene el sin sentido de esta frase. Vayamos a los años donde no habían sofás, ni alfombras, ni hamaquitas, ni mecedoras que vibran y hacen el sonido del corazón..! ¿Qué hacían esas madres con los bebés? Pues si... llevarlos en brazos... y muchos pensaréis, que tengo razón, pero que hemos evolucionado, y si, claro que si, y hay que aprovechar las evoluciones y beneficiarnos de ellas, pero sin pasarnos. Nuestro sentido más primario, cuando detecta que estamos solos, en una habitación o tumbados en el suelo, se conecta nuestro “click” más prímate y automáticamente nos sentimos en peligro. Y ante el peligro, el llanto es la única solución que puede garantizar nuestra supervivencia. De hecho, cuando escuchamos nuestro bebé llorar, es muy difícil que no se despierte en nuestro interior ansiedad, nerviosismo y ganas de que “se calle inmediatamente” porque nuestro instinto de protección salta automáticamente y si nos vemos obligados a renunciar a ello, nos genera estrés.
Otra de las cosas que hace que no pueda soportar esa frase es la simpleza de que el ser humano es el único animal mamífero que tarda cerca del año en aprender a andar así como muchísimos años en ser suficientemente independiente como para sobrevivir por si mismo. Por lo tanto, me reafirmo en que los bebés necesitan brazos y contacto de manera continua con sus padres. Así garantizaremos un gran apego y una gran seguridad en sí mismo. Dejar llorar a un bebé es insano, para madre e hijo, no favorece en nada, solo perjudica. Y si, claro que se acaban acostumbrando, claro que se acaban callando, eso también forma parte de la supervivencia. ¿Quién puede llorar durante horas? La mente se acaba agotando y acaba por dormir. Pero piensa si te pasara a ti... tener a tu marido en casa, llorar porque necesitas hablar o explicar un asunto difícil que te preocupa... y acabaras noche tras noche durmiendo mientras lloras... ¿Sería una relación que te gustaría mantener?
Pero claro ... a los bebés no hay que acostumbrarlos al cariño, pero luego queremos unos adultos atentos y cariñosos. Los niños se duermen, vas con tu marido sofá, y te abrazas a él (o viceversa) y seguro que no aceptaríamos un: “No voy a ver la serie abrazado a ti que sino te acostumbras y nunca serás independiente..” ¿Suena ridículo, verdad?
De aquí, salto de manera automática al hecho de dormir con ellos, a practicar colecho, y aquí, además de escuchar que se va a acostumbrar, también es muy típica la frase de: “Y CUANDO TENGA 18 AÑOS TAMBIÉN VA A DORMIR CONTIGO?” Pues no... cuando tenga 18 años tendrá sus cosas en la cabeza y ya no querrá dormir conmigo, así que mejor aprovechar mientras dure el momento, que debo reconocer que es muy bonito.
Yo he practicado colecho con mis dos hijos, y es una experiencia maravillosa. Además, favorece el descanso, la habitación de mamá y papá no es mágica, simplemente se sienten seguros y protegidos. No duermen del tirón, los bebés, al igual que los adultos, conforme van pasando por las fases del sueño van haciendo pequeños despertares, lo único, que al sentir la seguridad que estamos ahí, se vuelven a dormir. En cambio, cuando se ven solos, se despiertan debido a la inseguridad y entonces es cuando los padres deben ir hasta la habitación, el bebé ya se ha despejado, los adultos también y el descanso se ve bastante castigado.
Dormir en la misma cama puede resultar bastante incómodo, los bebés suelen adoptar posturas bastante difíciles que hace que a media noche un piececillo te atraviese las costillas. Para ello, lo más adecuado (a mi me funcionó muy bien), lo que hice (si el espacio lo permite) es colocar una cuna colecho o una cama de 90cm adjunta a la de matrimonio. Así el descanso será mucho más favorable.
Así que, lo que creo, es que nunca nunca nunca hagamos nada en lo que nos sintamos dudosos. Y que siempre siempre siempre hagamos los que dicte nuestro corazón. Y estoy segura, que nuestro corazón hacia nuestros hijos siempre escogerá el amor.
En la próxima entrada, hablaré de la comunicación con los pequeños, como negociar decisiones, y como mantener un buen y correcto diálogo.
Hasta la próxima !
Mi maternidad empezó en el 2012, con la llegada de Leire. Una revolución que hizo cambiar mi vida completamente, mostró mi lado más tierno, mis ganas de amar, de crecer y evolucionar con su crianza. En 2014 llegó Julen, un pequeño gran terremoto capaz de agotar al más fuerte. Su fuerte personalidad y la superación de su enfermedad ha hecho que sea la persona que soy hoy en día. En 2015 junto a Ana, creé una escuela infantil, un gran proyecto por el que luchamos cada día.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Lo que fue mi nueva vida
Cuando un dia te levantas y ves que tu vida ha cambiado para siempre ... y de repente ves que eres fuerte, entiendes la palabra miedo y la ...
-
Cada vez que suena el teléfono y veo ese número tan largo mi estómago me da un pequeño vuelco. Se que se acercan las fechas y por muchos con...
-
El diálogo es algo innato, empezamos a hablar desde que somos muy pequeños. Sin embargo, muchas veces mantener una conversación de calidad ...
-
Cuando toqué fondo, tuve la necesidad de subir a flote. Sentía la gran responsabilidad que si yo me hundía arrastraría hasta lo más hondo a ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario